Bitácora del espacio [Relato corto]


Las sondas ya no emiten señales para nuestros receptores, estamos flotando sobre la densidad plasmática del espacio. Nuestros oídos ya no escuchan los rechinidos de la transmisión, se ha perdido la comunicación completamente.

—Marcos, ¿qué vamos hacer?

Le dije a mi compañero mientras veíamos preocupados por la ventanilla de la nave una especie de estrella llameante, parecida a un sol, pero más pequeña y con un color blanco y cegador.

—Debemos encontrar el panel del piloto manual, Jon; abajo en las cabinas, de lo contrario, seremos atraídos cada vez más hacia la superficie de esa estrella.

Tragué una gran bocanada de saliva ya que estaba muy nervioso. Era mi primera misión fuera de Sagitarius, nuestro planeta; y ya desde el principio estaba con los pelos de punta.

No sé porque me tomaron en cuenta para pertenecer al grupo de exploración, no tengo experiencia en ello. Lo mío en realidad es la administración y registro de emisiones y recepciones del espacio, en los distintos distritos gama de la superficie de nuestro planeta. Estaba indeciso por venir, pero la curiosidad y las ganas por experiencia nueva de aventura me hicieron acudir.

De haber sabido que los sistemas de navegación y emergencia de esta nave se iban a estropear por una ola de energía estelar, no hubiera venido. Ahora estamos varados en una zona desconocida del espacio sin posibilidad de movernos, a punto de morir sobre la superficie de una extraña estrella.

—¿Qué tanto piensas Jon?, será mejor que te muevas sino quieres convertirte en humano rostizado.

En ese momento reaccioné y me dispuse con mi compañero inmediatamente a buscar el panel manual del piloto de la nave, para ver si podíamos usar las turbinas de gravedad e impulsarnos hacia otra dirección, fuera de aquella estrella.

El interior de la nave era oscura y fría; sin electricidad, es como estar dentro de una nevera de acero inoxidable y reforzado. Recorrimos el pasillo largo y contiguo hacia las cabinas y dimos con el panel.

Marcos no solo es un excelente piloto, sino que también, es un ingeniero experto en el desarrollo y manejo de circuitos, programas y módulos de navegación de naves espaciales, quizás por nuestros perfiles es que nos hicieron un equipo para esta misión de exploración.

Al abrir una de las cabinas contenedoras, mi compañero empleó sus herramientas e hizo funcionar el panel del piloto manual. Después de unos minutos, logró activar las turbinas de gravedad, las cuales, nos impulsaron a gran velocidad fuera de los límites gravitacionales de aquella estrella.

—¡Uf! Justo a tiempo Marcos, sentía que la velocidad hacia la muerte iba en aumento cada vez mayor, menos mal que estas naves cuentan con un respaldo de energía almacenado para este tipo de situaciones.

—¿Y sabes de quien fue la idea de eso? Me preguntó mi compañero sonriente y tranquilo.

—¿De quién?

—De mi padre.

Fue en ese momento que sonreímos mutuamente y dirigimos el curso devuelta a nuestro hogar, Sagitarius. Nuestra misión no había sido completada, pero al menos sobrevivimos para yo poder contar esta experiencia.


Ilustración



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