Rapsodia de lágrimas


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Hola, viajeros steemitas.

Les dejo aquí mi historia para el concurso de foto-cuentos, al cual @rahesi nos invita cada semana.
En esta oportunidad la imagen se estrecha con la palabra dentro del celuloide.

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Si desean participar en el concurso, estas son las bases.
Mucha suerte para todos los participantes.

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Rapsodia de lágrimas

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Hace un año mis padres salieron en viaje de placer. Celebraban sus bodas de plata. En el aeropuerto estaban pletóricos de alegrías aquel domingo, al despedirse de mí. Tenían entre sus planes, una vez en Italia, la ilusión de ir a conocer Palazzo Adriano (Giancaldo, y visitar su museo), un pequeño pueblo en Sicilia que fue locación para la película Cinema Paradiso.

Continúa trabajando por tus sueños, hija. La vida sigue. Estamos orgullosos y llenos de fe por ti ─me dijeron con voz inundada de emoción─ cuando regresemos del viaje podremos ver tu primera película.

Yo soy adoradora del cine y mi gran ilusión, mi gran ambición, es ser una cineasta famosa. Así ha sido desde que era una niña. A los diez años ellos me llevaron a ver ese maravilloso homenaje al séptimo arte, creado por Giuseppe Tornatore, la primera película que vi en la pantalla grande y que, desde entonces, he repetido incontables veces. La relación de Toto con don Alfredo, por medio de las cintas que día a día van enlazando sus vidas, cambió mi visión para siempre.

Acabo de terminar mi primer film y también vengo por el camino que ellos recorrieron. El paisaje para mí es confuso. No estoy segura si llueve también afuera o solo adentro de mí. Estoy pasando por el lugar donde, en un juego feroz del destino, el auto en el cual mis padres se trasladaban se coleó viniendo a estrellarse contra alguno de los árboles que ahora veo a través de la tristeza. Detengo el vehículo y saco mi cámara fotográfica que ellos me heredaron. La lluvia empaña el cristal ¿o es el rocío de mis lágrimas? Todo es vago, todo difuso. Apenas distingo con cierta claridad el color gris de esos árboles huérfanos, traslúcidos de frío, que levantan sus ramas como rogando piedad al cielo.

Más allá me parece entrever la vía que conduce al lugar de donde salió Toto y adonde regresó solo para asistir al funeral de Alfredo y para ver la cinta empalmada con todas las escenas que los otros no pudieron mirar. Ahora yo también vengo en busca de la ausencia. La muerte nos hace regresar. Yo los veo besándose una y otra vez, unidos en una toma eterna, en la escena final de su actuación. Yo guardo este fotograma en mi alma.

Para ustedes mi primera película: Rapsodia de lágrimas, que les dedico.

Gracias por su visita. Hasta la próxima función.


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