Presentación y texto poético


Amigos de Steemit, mi nombre es Oswaldo Acevedo. Nací en Cumaná, estado Sucre, Venezuela.
He participado en grupos de teatro y fui miembro del cine club “Ocho y medio” en la ciudad de Cumaná.
Desde hace años ejerzo el oficio de librero.
Amo el Arte en general, la Literatura en sus distintas manifestaciones y especialmente me subyuga la eviterna Poesía. Tengo cuatro poemarios publicados. El segundo de ellos, El llamador (1996), contiene un primer poema de largo aliento que le da título al libro y que ahora deseo compartir con ustedes a modo de Presentación en esta plataforma de relaciones virtuales y que sirva, al mismo tiempo, como muestra inicial de mi trabajo poético.
Así pues, en este sentido, les dejo las imágenes y el texto y que Prometeo, el apasionado por Nos, atienda nuestro llamado y nos alumbre (también) en este juego.

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Fuente

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El llamador

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Esta noche la luna canta
y el verso seduce y la plegaria
oíd el acento al filo de la espada
esta noche soy el llamador
aquel de las frecuencias estelares
yo soy aquel del yo inaudito
soy la saga del clamor abandonado
aquel que vio pájaros extinguidos
rizando las torres del primer ocaso
soy un símbolo en esta tierra
con el corazón encadenado
escasa la razón
con el espectro palpitando en una vela.

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Fuente

Soy el fauno que regresa
de aquel ritual en la montaña
aquel, aquel yo soy, yo no lo niego,
aquel del miedo sideral
yo soy, excelencias, vuestras mercedes
aquel objeto sujeto de la duda
un majadero que pide juicio celestial
soy un solitario en todos los idiomas
soy quien tras el prisma
tuerce su cauce y su caudal
aquel que extravió su rastro por la playa
mientras vosotros fundabais otra estirpe
soy el sagitario vencido
el sin ley
el yo pecador errante
el príncipe sediento de la arena
soy aquel que recuerda
al ave del misterio iluminada
yo soy, a viva voz, a ojo,
aquel que cambió su crucifijo
por un nido de múltiples celajes.

Soy, esta noche deshabitada,
el mejor enemigo de mí mismo
mi ángel guardián insatisfecho
yo soy, oh archicofrades doctores,
aquel a quien le prometieron una fuente
yo soy la urgencia del horizonte
aquel que purifica su vapor sucesivo
aquel que busca huir del Tiempo y sus medidas
aquel ego del fuego permanente
un proyecto de helio en la casilla
donde se discutieron los destinos
yo soy testigo de dios y su poética muchacha
quien ora (todos los años)
ante la dolorosa cruz de mayo
yo soy y no soy quien ha sido
dicroísmo percibido en sus penalidades
yo soy quien, partidario de los mitos,
es una propuesta de llanto
un asalto al Verbo en tres asaltos
yo soy, no me busquéis en vuestro reino,
un bajo relieve acometido
con quien la muerte hizo su pacto
y más allá ¿qué?
yo soy un instinto con su cifra casual
la esotérica palabra simiente
aquel que sabe, el penitente que sabe,
por quién se anexaron los territorios
por qué violamos el trono
de un imperio individual
yo soy aquel libertó que gestó
acevedamente de perfil
un descendiente de la mar
y signo de la espera, esto he sido,
semilla semántica, semiótica y sencilla
yo soy el que vendrá, aquel yo soy,
también soy aquel, el otro, la otredad.

Aquel que desordena las islas
quien hincha las nubes
quien tropica por las calles
yo soy aquel que se deja lastimar
aquella definición de olvido
quien plena el entendimiento
con peregrinas conjeturas
aquel que se alza en la sentencia
mientras golpea el espanto autodidacta
quien remite las hojas, y las dedica,
aquel que fue besado
y anduvo descalzo por la aurora
yo soy el artista ignorante
yo soy quien prescinde quien gotea
quien se faja a luchar con un crisol
yo soy aquel ser extraordinario
que leyó su memorial en la cascada
aquel que quiere saber
cuánto hay que preocuparse
por la Universidad y sus pasos
yo soy aquel labrador de madera
a quien le alcanzó una pedrada
yo soy, qué pronto navega la memoria,
aquel que migró un treinta de noviembre
aquel que pequeñito tomó su cuota heinz
un niño que creció jugando a las canicas
el que ahora cumple el sagrado deber
de brindar con los amigos
yo soy —en otro orden— un prodigio de Júpiter
un mono oriental que cree en los milagros
soy, bien declarado, una antigüedad continua
yo soy, aquí me tenéis ungido,
aquel que baja la frente por vergüenza
yo soy aquel céfiro de cal y habla
que viene y va por la tarde ciegamente
yo soy el zodíaco del mal
el suma de los enigmas
yo soy aquel. A lo lejos. El espejo derramado.

El que más pronto evoca el cielo
yo quien discurre hacia la noche
quien descubrió la incertidumbre
debajo de la lluvia
ah, yo, una herida aclamada con honores
un pensador de evangelios
un académico salvaje tras la brisa
yo soy, esto es increíble,
aquel que con todas sus nostalgias cotidianas
aún no puede decir con los labios
cómo ama el globicornio
¿cómo se asocia esta tristeza?
yo soy a cualquier hora de esta hora
quien predica el Estado Natural
quien se designa un acopio de otras voces
aquella trampa de la lengua soy
un por qué inmenso en la posteridad
yo soy, y es lindo que lo sea,
un paulatino grano del vacío
aquel que aspira el bálsamo mortal de las estrellas
soy, uña a uña, arco a arco, copa a copa,
uno, bino y trino
aquel que fue biografiado por las olas
quien alguna vez calcinó sus manuscritos
yo que posee el don de las contradicciones
yo la desnudez de la roca
la formación, el efecto del mundo
este, señores, que de vosotros se despide
abreviando de nuevo hacia el Principio.

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