Concurso de cuentos #fotocuento - Semana 14: Vecino, pero trompetista (y con 3 perritos)


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Saludos, amigos de Steemit.

Una vez más, como todas las semanas, @rahesi nos ha invitado a este concurso de arte sincrético donde confluyen la imagen y la palabra: #fotocuento.
La fotografía que observan debajo de estas líneas es propiedad de @rahesi y es la imagen que inspira mi participación de esta semana.

Si quieren participar, estas son las bases.

Suerte a todos mis compañeros participantes.


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Imagen proporcionada por @rahesi

Vecino, pero trompetista (y con 3 perritos)


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Hoy vengo a hacerles una confesión. Necesito que me presten oídos. Hoy vengo a este retablo a descargar mi drama. Es que, miren ustedes: mi vecino me trae de rodillas por un camino de cantos agudos, angustias y estridencias.

Vivimos en una urbanización creada como un pequeño conjunto multifamiliar donde resaltan los hermosos techos de pizarra roja y gris, a dos aguas. El cielo añil que se traslada en turquesas sobre las tardes apacibles es… ¡pero no!, no es el caserío lo que motiva este relato.

Lo que vengo a contarles es que mi vecino es un músico apasionado, roquero heavy metal y jazzista. Todas las santas madrugadas del mundo, antes de que Dios amanezca, me despierta cantando el Rock Around the Clock a todo gañote y a partir de allí me atormenta el día con su cuerno hasta la tortura. Me tiene harto, el demente. Me tiene pipón y desvelado con su trombón. A veces hay un minuto de silencio y cuando intento respirar aliviado, vuelve de nuevo el hombre y ¡coooño! su puñetera trompeta.

Cada vez que intento pensar él sopla la corneta contaminando mi paz con su veneno acústico. Ya no puedo escuchar ni el Ave María sin que me dé un soponcio. Estoy sufriendo de melofobia.

Tiene además tres perritos absurdos, minúsculos, casi imaginarios, imperceptibles si no fuera por los zafarranchos que arman. Tres Ratones de Praga que más bien parecen lombrices oscuras con altoparlantes: Coca-Cola, Arrechito y Ninja Negra. Fíjense: cada vez que abro una puerta, enciendo una luz o expelo se largan a ladrar por horas enteras, como si yo les estuviera arrancando el pellejo a los condenados esos. Los ojos se les brotan cuando ladran, se les tornan refulgentes y por las trompas les salen espumarajos viscosos como las babas del diablo.

No sé si es un síndrome de sugestión auditiva pero yo de noche, cuando estoy en duermevela, escucho sus ronquidos en mi cama. Un chiflido me recorre desde el cogollo del cerebro hasta donde pierde su nombre la médula espinal. Tengan en cuenta ustedes que soy sacerdote apostólico y romano. Pienso marcharme pronto de aquí pero antes voy a hacer un exorcismo. Arrechito me convertiré en Ninja Negro y me voy a zampar la Coca-Cola completica. Voy a agarrar su endemoniada trompeta y metérsela por su embocadura hasta el último escalafón musical.

Y entonces adiós, hasta más nunca, Villa de Jericó.

Quedo agradecido por sus lecturas. Hasta pronto.

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