La Virgen del Camino


Si uno se aleja un tanto del centro de la Habana, bien sea por la Calzada de Luyanó, o por la de Güines, inevitablemente debe encontrarse con uno de los monumentos más conocidos de la ciudad: La Virgen del Camino.

Se trata de la figura de una virgen de dos metros de altura en el centro de una glorieta, que a su vez está ubicada en una rotonda rodeada de calles y avenidas.

La escultura de bronce, obra de la escultora cubana Rita Longa, fue develada en 1948, y representa la madre universal y protectora que bendice a los viajeros.

A los pies de la estatua acuden las personas, moradores y viajeros, a colocar flores y pedir deseos.

Se dice que la artista creadora de la estatua se inspiró en la leyenda que da cuenta de una virgen de madera que sobrevivió a las llamas de un incendio que destruyó una cafetería.

Puede decirse que la obra ha sobrevivido por segunda vez, en este caso al fuego ideológico de 60 años de revolución, y sobre todo a la persecución religiosa de los primeros años, en que el Partido Comunista estableció el materialismo dialéctico como la única doctrina viable.

Los jóvenes, sobre todo los milenias, no pueden recordar, ni son conscientes, de los problemas que podrían acarrear al cubano que en los años 70 y 80 se atrevía a mostrar sus sentimientos religiosos.

Un religioso, un creyente de cualquier orientación, se exponía a ser expulsado de su centro laboral y el estudiante universitario podía ser objeto de acoso y separación.

Pero hoy la Virgen sigue en pie, los extremista no se atrevieron a expulsarla.

Por estos días, en que el transporte urbano se encuentra bien deprimido y trasladarse de un municipio a otro resulta una tarea colosal que reclama las energías de todo un día, la Virgen y su glorieta son un oasis para los viajeros que, cansados y sedientos, hacen una pausa para continuar la segunda o tercera parte de su trayecto.

Nota : todas las fotos tomadas por el autor


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