Ser y no estar


Ser y no estar

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Tenía su mente atada, grabada en la escena de común oprobio la cual como de costumbre de tan solo pensarla le causaba pánico.

Al cruzar el jardín, con duda, tomó las llaves y por un momento recordó cuando, entrejunta la puerta, era plácido entrar a casa y para bien ser recibida con salutación. Quiso devolverse a su trabajo, echar el tiempo a correr atrás y recomenzar, pero así era su destino, la cuenta de sus días estaba sujeta al pasado. Entonces, abrió el cerrojo y luego de entrar se desparramó sobre el sofá con el desánimo de saber lo que le esperaba.

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El mueble acolchado y la mesa de roble en una esquina, el papiro, las herramientas de diseño. La vela consumida sobre los pliegos, una pluma y la repetida voz congelada en el tiempo. Voz que siempre dice lo mismo, ésa, cuyo eco la cubría por completo de nostalgias:

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_ “¡Me levantaré de aquí cuando muera!...”

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_Lo vio en su mundo, la pululante luz alrededor como briznas de conocimiento. Nada le podía sacar de su centro, era letra, el complejo padrón de historias complementando su siego. Ocupado la mayoría del tiempo con poner cada cosa en el lugar correcto, hablando alegorías, léxicos liados en cadenas interminables avivando la idea con la llama de la razón para no perderse en el imaginario argumento._


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Era hosco su pensar, tan siquiera preguntarse; ¿Dónde están sus ojos?, ¿qué ven?, que encierran en el fondo. Los colores que revisten su universo son: El gris, la degradación del negro, el profundo azul nocturno, el verde infra luz fondo del océano, el ébano, el fusco tono escarlata, púrpura y vino tinto.

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¿Cómo lo hace?, ¿Cómo puede permanecer ahí?, ¿Cómo encuentra su verdad en el asimétrico?, ¿Cómo lo soporta?, por tantos años...

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Ella debía conformarse con saber que era parte de un proceso creativo. Recordó cuando la dibujó con frases a partir de su sombra, cuando fue ninfa para él en el nombre de la rosa, cuando fue la materia prima de su obra teniendo que dormir muchas veces al lado de su asiento, porque él le pidió que se quedase, porque él le confió que su compañía era el motivo de su arte...

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No pensaba romper el silencio, en los estratos de su mente esa figura partenaire de los años ha sido la mitad de su vida. Ha sido su razón de ser y su aventura indivisa, la bienvenida después de su larga jornada, la mano que abre la puerta entrejunta para abrazarla.


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Desempolvó el asiento, la mesa de roble y la obra maestra inconclusa. Mientas esperaba el abrazo de bienvenida, escuchaba su voz congelada en el tiempo, diciendo siempre lo mismo...


FIN