¿Qué Somos?


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Hola, a todos mis amigos Steemians.

Soy Zualy Pulido. Estudiante de la extraordinaria Doctrina Filosófica Espiritismo Luz y Verdad.

Todas las imágenes publicadas en este artículo son de mi autoría.
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“Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”. - José Saramago (Escritor portugués)

El pensamiento humano ha transitado demasiada historia tratando de descifrar lo que somos, como Seres Humanos en esencia. Muchos filósofos, intelectuales y metafísicos han intentado penetrar en ese conocimiento, pero, hasta hace solo una centuria, quedaron al descubierto las enseñanzas de que somos una perfecta TRINIDAD, compuesta de CUERPO, ALMA y ESPÍRITU; tres elementos disímiles, cada uno con funciones y constitución distintas y claramente definidas.

¿Cuál es la diferencia con respecto a lo que creemos actualmente?

Muchos confunden Alma y Espíritu, suponen que son lo mismo. La creencia general es que la materia rige el comportamiento y la fisiología del Cuerpo Humano. Lo más lejos que llegamos a presumir es que somos Almas con un destino indeterminado, lo cual genera mucha angustia e incertidumbre. Para otros, nacimos predeterminados. Consideramos que somos seres dúos; solo Alma y Cuerpo. El Espíritu, en todo caso, lo posee solo un "Dios", de entre los miles creados por el hombre.

Por otra parte, nos enseñaron a creer que solo existe una vida, y que debemos experimentarla al máximo.

Sin embargo, la verdad es más interesante y, a la vez, más austera de lo que imaginamos. El Cuerpo y el Alma son Materia; el Espíritu, Luz. Los dos primeros son las herramientas que utiliza el Espíritu para demostrar la vida, es decir, para crear y progresar material y espiritualmente. El Espíritu es el primero; dirige la orquesta, y es el único responsable de todo lo que hacen Alma y Cuerpo.

En otras palabras, somos un coctel de tres ingredientes, que se necesitan obligatoriamente unidos para comprobar la existencia del Padre Creador, y dar forma a las formas.

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El Espíritu ordena; el Alma, recuerda y siente; el Cuerpo, obedece y expresa.

Mientras sigamos dándole mayor peso a la Materia, certificando que todo lo que nos ocurre es responsabilidad de ésta, nos mantendremos en el error. Es como estar remando contra la corriente; retrasando el progreso de todas las ciencias.

Un ejemplo significativo; la Medicina occidental. La Medicina alopática se empeña en adjudicar a los órganos físicos, la causa de las enfermedades. Hurgan y diseccionan el cerebro buscando dónde radican el pensamiento, la memoria y las sensaciones. Estiman que las emociones parten del corazón; la sensibilidad, de la piel; la percepción, de los sentidos audiovisuales, olfativos y gustativos. Solo unos pocos se atreven a dar un paso más allá, a reconocer que hay algo superior, que hace que las cosas funcionen, tal como lo hacen; bien o mal. Y no se equivocan, ese aspecto desconocido es el Espíritu.

Pero lo cierto es que todas esas cosas que hacemos, tales como: movimientos involuntarios; respiración, digestión, y todos los procesos que ejecutan los órganos, se hacen porque el Espíritu así lo decide. Incluso, los movimientos voluntarios adjudicados al cerebro, también son dispuestos por el Espíritu, antes de llegar a ese órgano.

El movimiento muscular y la comunicación celular es dirigida por el Espíritu. El inicio y el final de todos los procesos fisiológicos, tienen su origen en el Espíritu, no en el Cuerpo ni en el Alma.

Los científicos occidentales se frenan cuando llegan al borde del conocimiento de la materia; le temen a la verdad del Espíritu, no quieren darlo por sentado y, mucho menos, explorarlo. Tal vez, para no sentirse en ridículo con su gremio, por indagar en un tema tan, supuestamente, abstracto, y con pocas probabilidades de éxito investigativo. Sin contar con el descrédito de que pudieran ser víctimas.

Los investigadores prefieren una realidad estrictamente palpable, cien por ciento comprobable por el Método científico. Lo que no saben es que el Método científico solo sirve para demostrar eventos de la materia, regidos por las leyes físicas que conocemos de la materia, mientras que el hecho espiritual, relativo al Espíritu, no como algo etéreo y misterioso, se comprende cuando se estudian y asimilan las Leyes espirituales. El Espíritu no sigue las leyes materiales y de la lógica.

Todos los seres humanos que habitamos este bello planeta, en este período histórico, estamos preparados para conocer esta verdad y profundizar en ella. Para ello, debemos realizar un trabajo exterior de estudio e investigación, y uno interior, de despertar de la Consciencia, que nos permitirá comprender y evolucionar de la mejor manera.

En próximos artículos explicaré con más detalle lo que son el Cuerpo, el Alma y el Espíritu, por separado, y cómo se desempeñan en conjunto. Luego, hablaré sobre las Leyes Espirituales.

Esta información está basada en los conocimientos obtenidos de la Doctrina Filosófica “Espiritismo Luz y Verdad”, que se imparte en la “Escuela Magnético Espiritual de la Comuna Universal (EMECU)”, fundada el 20 de septiembre de 1911, por el Maestro Juez, Joaquín Trincado.

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