Mi primera experiencia como Artista: "Un aspirante a escritor"


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Es increíble como el tiempo pasa volando, recuerdo que hace muchos años me hallaba en un salón cursando el tercer grado de primaria y pasaba mis días haciendo mis tareas y divirtiéndome durante la hora de recreo en aquella escuela que ahora me parece tan pequeña. Para mi fueron días muy agradables, y fue precisamente en ese lugar que comenzaría la historia cuyo final solo Dios conoce…

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Un día cuya fecha no recuerdo con claridad la maestra nos pidió a todos que hiciéramos un cuento. Todos estaban muy entusiasmados por contar su propia historia, y yo no era la excepción, con lápiz en mano, un borrador y mi cuaderno empecé a escribir una historia bastante extraña que quizás algún día vuelva a retomar.

La historia se trataba de un perro que había sido abandonado por su dueño. El perro se hallaba echado en la sala de estar y su única compañía era la de un reloj antiguo que parecía balbucear palabras cada vez que las agujas marcaban un segundo, un minuto, una hora. Esa casa en la cual se hallaba el perro con ojos tristes y orejas alicaídas, parecía estar separada del mundo real, pues el tiempo era difuso y cuando pasaba una hora, parecía haber transcurrido un día entero.

En algún momento del día, el reloj marcaba las doce y el sol se podía ver nuevamente por la ventana. Un destello de esperanza fugaz se podía ver en la mirada del can quien fijaba su atención en la puerta esperando que esta se abriera y ver nuevamente a su dueño, lamentablemente, eso nunca sucedería. No importa cuántas veces el reloj marcara las doce, la puerta nunca se abriría y el seguiría esperando…

Aunque nunca me he considero un artista, creo que esta podría ser mi primera experiencia como aspirante a escritor. Un comienzo bastante sencillo que tiempo después terminaría convirtiéndose en un deseo mucho más sólido con la ayuda de algunas personas.

Los cuentos siguieron llegando y antes de cursar sexto grado en la escuela, me cambiaron a otra porque el nivel de calidad en las clases había disminuido mucho en comparación con años anteriores. Antes de irme, tuve la oportunidad de participar en un concurso y me fui con un buen recuerdo, pero no sería sino hasta tercer año que recibiría el empujón necesario para querer escribir.

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El caballero de la armadura oxidada

Durante mi tercer año en el liceo conocí a una profesora llamada Carmen Alicia, ella se encargaba de la materia llamada “orientación”, la cual cubría temas generales que buscaban complementar los aprendizajes en casa. Una de las mejores cosas para mí, fue cuando nos dejó como tarea leer varios libros, entre ellos, el caballero de la armadura oxidada. Un libro que narra la historia de un caballero que comete el error de cargar puesta su armadura todo el tiempo, a tal punto en que esta empezó a oxidarse y era incapaz de separar su cuerpo de aquel frio trozo de metal, por ello se ve forzado a emprender un viaje para descubrir como revertir tal situación. Muchas personas lo tildan de “autoayuda” y enseguida lo desprecian, sin embargo, para mí es un libro muy valioso, no solo por las enseñanzas que deja sino porque me abrió las puertas a un mundo que considero infinitamente vasto y desconocido.

Al caballero de la armadura oxidada le siguió otro libro del mismo autor llamado “el búho que no podía ulular”, este fue el primer libro que le pedí a mi madre por iniciativa propia, luego, sintiéndome sediento de más, no podría evitar pedirle a mi amada progenitora la novela llamada “Inferno” del autor Dan Brown. Tiempo después conocería a uno de mis autores preferidos, Haruki Murakami y su conocido Tokio blues.

Cuando me percate de todo lo que estaba sucediendo con mis nuevas aficiones. Ya había devorado todos los libros en los que aparece Robert Langdon como protagonista. Leería mucho más sobre Murakami y su forma tan peculiar de escribir novelas. Me quejaría intensamente como un niño pequeño si el libro que llegara a mis manos no tuviera un mínimo de seiscientas páginas.

Las cosas pasan por una razón, después de un corto periodo de tiempo, llegue a la universidad. Si alguien me hubiese fotografiado mientras estaba en las instalaciones de la universidad seguramente habría obtenido la imagen de un joven leyendo en unas escaleras que dan al segundo piso del primer edificio de dicha casa de estudios.

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Diez palabras, primer intento, evolución

Durante mis tiempos en la universidad fue cuando realmente empecé a escribir. Aunque no fui muy activo, de vez en cuando le pedía algunas palabras a mis compañeros para inspirarme un poco. Lo llame diez palabras, usar palabras sin relación alguna para formar un escrito sin sentido que tuviera algún sentido. El primero fue este: Un coreano observaba la triste torre en la cual se posaba la voraz mariposa a conversar, once eran sus aleteos, seis sus palabras y quince las torres que el coreano admiraba.

Cabe destacar que este primer intento no requirió diez palabras, pero luego empezaría a utilizar palabras “prestadas” para escribir cuanta idea extraña se me ocurriera y siempre pediría diez para tener más material de escritura. Después de esa primera experiencia con el “diez palabras” me encapriche con las ventas de libros que hacía la universidad y compraría a precio de gallina flaca cuanto libro pudiera soportar mi ligero bolsillo.

Mis escritos de diez palabras que iban y venían de forma intermitente, me llevarían a intentar participar en un concurso mucho más serio, lamentablemente, este fue el resultado:

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Perdí…

Había participado con un poema que escribí en un arranque de quien sabe qué. Pasaría mucho tiempo antes de intentar algo remotamente parecido, pero como Dios es grande, hizo y deshizo para que yo empezara a escribir nuevamente. Termine emprendiendo el sendero que todo usuario de steemit tiene que recorrer. Yo lo hago a base de escritos, reflexiones, poemas, historias y todo tipo de cosas raras. Quien revise mi perfil seguramente vera que hay muchas publicaciones que no encajan en esos temas, sin embargo, quien haga una revisión minuciosa de todas mis publicaciones podrá ver en vivo y directo mi crecimiento como aspirante a escritor.

Considero que he crecido bastante en comparación a años anteriores, pero todavía me falta demasiado. Mi logro más reciente fue quedar segundo en un concurso de poesía organizado por @adncabrera. Aunque me hace muy feliz, no me puedo conformar con eso. Todavía quiero escribir muchísimas cosas más. Me gustaría:

  1. Reescribir ese poema con el que perdí y ver que tanto puedo pulirlo.
  2. Seguir ampliando mis conocimientos mediante distintos métodos, como es el caso del taller gaya ciencia en #venezolanossteem.
  3. Escribir un libro.
  4. Desafiarme continuamente a través de las estructuras poéticas tradicionales. Hace poco hice un ovillejo, pero no pude hacer lo que quería. Ahora tengo la tarea de intentar hacer lo que cervantes hizo una vez, tres ovillejos que conforman un todo.
  5. Escribir, borrar, tachar, reescribir y así sucesivamente.

Para terminar este post les dejare algunos de mis escritos, si gustan pueden leerlos y darme su sincera opinión.

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Freewrite: Warrrior Bride [ENG/ESP]

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Concurso de Poesía Gaya Ciencia: Sonetos sin brújula


Me despido, cuídense mucho.

Muchas gracias por leer, espero les haya gustado.

Sinceramente les deseo salud y éxito.

Gracias @blancat por organizar este concurso. Me ha resultado muy divertido regresar al pasado y ver todo reflexionar cuanto he caminado para llegar a donde estoy.

Me gustaria invitar a @jhellenmgjr, @ambamarcelo y @jpancho196

Reglas del concurso.

Y como no, agradezco también al resto de los curadores que se esfuerzan día a día por que no haya una sola publicación desprovista de atención.


Camera Photographer Image Editor
Honor 7s @leonelb Microsoft Powerpoint 2010

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Comments 1


Gracias @leonelb por tu participación, tienes un gran talento para escribir y has sido constante para hacerlo cada día mejor, me gustó la idea de las diez palabras, lo pondré en práctica.

21.05.2021 23:53
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