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After a looong break. I´m back. No big deal. Just the end of the world?

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Una cuarentena y un año de vida se vencieron el 13/04. Aislamiento obligatorio. Privado de la Libertad, en una celda común.
Preso, somos presa fácil. Oh sorpresa! Qué preciso es ser promesa.
Generar esperanza, un sueño del cual anhelamos despertar. Zombies transeúntes autómatas citadinos. Aquel hermoso país que una vez vimos…exists no more, it only remains in my memories.

La peste mediática hace mucho daño. Ataca donde más somos vulnerables, en nuestros miedos. Porque acá se le teme más a los centros sanitarios que a las bacterias. La verdad es que en este país, ambos son invisibles. Siete horas continuas sin electricidad, sin luz y en la soledad entonces se lucha con los demonios, aquellos que antes eran más fáciles de ocultar entre alcohol e insomnio, entre cine y golosinas…pero esta es la mejor secuencia, donde se es protagonista y se repite la escena una y otra y otra vez.
No se puede amordazar a la mente; ella cuestiona cada respiro, cada sonido, no puede comprender el silencio. Hace una abstracción, un pancake de ideas cubierto de almíbar agridulce placer dolor cotidiano; porque se alegra cuando recupera un servicio básico y llora cuando un familiar desparece. El dolor resiste a la estampida, quiere permanecer y llega a convertirse en placer. Desde luego, la idea es que todos eventualmente sanemos, más temprano unos que otros.
Sin embargo, asumo hoy; que ser venezolano siempre significará que llevemos muy hondo heridas que jamás se recuperarán, rastros profundos del pasado que marcaran una, dos, tres quién sabe cuántas generaciones, qué más da, nadie está contando; no.
Pero atención, sí estamos aprendiendo; y no es a dividir, ni a restar sino a sumarle vida a los años, a los días, minutos, segundos para renacer en cada detalle, en una cresta de sinceridad, en la honradez, valores humanos…en la paz y por siempre en la verdad, que lo vale todo, y especialmente hoy, cuando en el extranjero muchos aún se empeñan en repetir con saña a cada instante, que no somos nada.
Pues desde la alienación, encerrona mal nacida,
hoy te escupo,
que cumplo,
un año más de vida…

Con hondo afecto dedicado a todo aquel que lucha en algún rincón de este planeta y que ha celebrado un año más de vida en otro país diferente al que nos vio nacer: Venezuela.


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