El presidente de la república y el chicharronero. Anécdota familiar.


El presidente de la república y el chicharronero.

El doctor Luis Herrera Campíns fue un abogado y periodista de la nación. Nació el 4 de mayo de 1925, y ocupó la presidencia de la república de Venezuela de 1979 a 1984, en unas elecciones limpias y sin ninguna duda.

Luis Herrera Campíns era de origen llanero, ficha del partido Copei, y muy dado al uso de los refranes, y aunque en esos tiempos mi inclinación era por el candidato acciondemocratista Luis Piñerúa Ordaz, en una ocasión tuve la suerte de escucharlo directamente, en casa de una vecina muy querida, de nombre Isabel de Herrera.

Le decían El Peregrino del diálogo.

Otra de las características que tenía era que le gustaban mucho los platos criollos, entre los cuales se mencionan el teretere, la parrilla, el cochino frito, la cachapa, y cuanta fritanga se presentara a su vista.

Mi papá se llamaba Juan Antonio ÁLvarez, y en esos tiempos era dueño de una chicharronera que quedaba en casi todo el frente del cementerio de San Juan de los Morros, y -según opiniones de mucha gente de esta ciudad- allí se freían los más deliciosos chicharrones de toda la región central.

Recuerdo que papá Juan Antonio apartaba los días jueves para elaborar chicharrones, que tenía que enviar vía aérea a ciudades como Estados Unidos, Panamá y otros países de fácil asequibiidad o acceso al nuestro.

Luis Herrera era muy popular, y en una oportunidad iba pasando en un carro con su chófer, y atinó a pasar por todo el frente de la ChIcharronera don Juan, y preguntó si eran buenos esos chicharrones, a lo que la gente le respondió afirmativamente. Nadie lo había reconocido.

Pero aun así, decidió bajarse, y se le acercó a papá Juan Antonio, y se estableció este diálogo entre él y papá Juan:

—Mire, señor, ¿ya van a estar los chicharrones?

—Dentro de unos 20 minutos van a estar, amigo.

—Bueno, me va a despachar 2 kilos.

—Sí, pero primero debe hacer la cola. ¿No ve el gentío que hay ya?

—¿Y usted sabe quién soy yo?

Papá Juan era bastante mal hablado en circunstancias, y le preguntó:

—Ajá, dígame.

—Soy Luis Herrera Campíns, el presidente de la república.

Cuando la gente lo reconoció, se le acercaron de inmediato, con mucha simpatía. Pero con lo que no contaba el presidente de la república, era con la reacción de papá Juan:

—Bueno, usted puede ser quien le dé la gana, pero aquí todo el mundo tiene que hacer la cola para comprar chicharrones.

No recuerdo el refrán que Luis Herrera le soltó, pero con sencillez, y aleccionado, se metió en su cola mientras se reía de la gracia que le produjo esa respuesta.

A los 45 minutos logró hacerse de los 2 kilos de chicharrones. Se montó en el carro, y al apenas arrancar, abrió una de las bolsas, y se fue comiendo chicharrones.

Que dios nos bendiga cada día.



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