Big Bang: aporte del sacerdote católico y jesuita.


Cuando muchos aprecian la teoría del Big Bang, como muchas de las teorías científicas que tenemos ahora, pocas veces entienden que ello es el tema de relacionar estos términos a lo acontecido con los fenómenos religiosos y de los religiosos como los creyentes y más aún con los sacerdotes.

Muchos oponen desde su ignorancia la fe y la razón. Tanto que parte del equilibrio que se busca en el mundo antiguo y el antiguo pre cristiano y medieval, como pre modernidad es una divulgación de oscurantismo y temas así. Esto se está por suerte erradicando de los círculos más cercanos a la investigación y al desarrollo histórico inclusive en ámbitos científicos seculares y laicos hoy en día. Don en otras épocas era frecuente que la docencia y el ejercicio de los mismos fuere más que nada un desarrollo de frailes y sacerdotes, dejando de la misma para mucho menores participaciones de los obispos o cardenales de la Iglesia y más aún magisterio solamente de carácter pontificio al Sumo Pontífice o Santo Padre y a los Concilios.

Así, uno de los aportes más conocido como aporte, tanto que ha pasado a ser un mérito de logro científico que ha eclipsado a su padre o progenitor. Algo cuya encierro y ego no lo permitirían ni Sir Isaac Newton, Sir Thomas Alva Édison o Galileo Galilei; tamaños ególatras son solamente superados por sus propios egos.

No es para nada esas tonteras de afirmar como muchos que El Big Bang no surgió de la nada, sino más bien que este y todo por lo que es conocido este universo provino de energía ya existente aunque esto corresponde más a la etapa de lo Eones o de los Dragones y es el previo a la teoría misma, más bien lo que podemos decir es que es una especie de energía primordial. No esta demás decir que algunas corrientes místicas afirmaban que la realidad manifestada provenía de algo que esta más allá de la misma. Con esto se aclara que el Universo no vino de la nada, sino de la misma energía, que esta en constante transformación.

Así ya podemos ver que esto es más que suficiente para dar lugar a más preguntas como:

¿Si todo es energía, porque la energía no se mantuvo en un estado único? ¿Porqué comenzó a transformarse? ¿Por qué esas transformaciones generan complejidad en el Universo? ¿Somos producto de algo que debía ser o producto del azar? ¿Podría la aparición de la conciencia en nosotros indicar algo de la misma naturaleza de la energía puesto que también somos energía? Y siguen las preguntas con estas respuestas pseudocientíficas y que parecen tener más que todo un carácter mágico.

De esta forma surgen cada vez más preguntas tan o más complejas que las anteriores. Porque la complejidad ha venido como nos afirmaba un pensador ya del siglo XIII que un error al inicio es por muy pequeño, luego en el tiempo uno mayor.

Sobre nuestra conciencia es complicado opinar, porque tendríamos que abrirnos al tema metafísico de la conciencia ue es la fenomenología, y que es una disciplina filosófica de cerca de la segunda guerra mundial y es del Siglo XX, todo este desarrollo histórico previo inclusive, no nos garantiza, que se puede decir lo siguiente: juntos con Wittgenstein por el momento seguiré el consejo del punto número 7 del tractatus; de lo que no se puede hablar, es mejor callarse.

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Comments 1


Me parece importante ver muchos temas en los tópicos de relacionarnos a las cosas de Dios y de la religión.

https://goldvoice.club/steem/@izzyavraham/the-story-of-yeshua-radio

02.05.2021 07:33
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