Despido Laboral: La pérdida del empleo; desgracia o fortuna, una oportunidad para los que tienen autoconfianza


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De repente tu estabilidad puede acabar sin previo aviso; el despido laboral, en cualquiera de sus variantes, genera una situación agria y perturbadora que nos expone ante la incertidumbre en nuestra manutención, afectando a quienes dependen de nosotros.

Resilencia es un término que hemos escuchado muchísimo en estos días; se refiere a la actitud de asumir los eventos traumáticos como oportunidades para sacar lo mejor de nosotros y superar los periodos de crisis que experimentamos a lo largo de nuestras vidas. Mas allá de la aplicación de esta definición de corte psicológica; es importante, no intentar desvincularse de los efectos de estrés al ser despedidos, que suelen ser altamente devastadores, similares a los que padecen quienes pierden un ser querido: hay que vivir el duelo.

Otros recomiendan actuar con base en la legislación laboral; a sabiendas que en la mayoría de los países, estas tienden a proteger los derechos de los trabajadores para evitar que sean vulnerados injustamente. No obstante, hay algo que debe quedar claro, sin importar lo justo o no del despido, es la intención del patrono: prescindir de sus servicios. Dígame Ud. ¿Quién estaría a gusto a donde no lo quieren?

En tal sentido, si alguna vez en su vida es objeto de tal situación; haga un análisis descarnado del porqué lo despiden. No tendrá a la disposición un recetario estándar validado que evite o mitigue los efectos, pero de seguro, si contará con el marco jurídico-económico al alcance; así como también, de recomendaciones de psicólogos especializados en el tema.

Que autoridad tendría alguien para darles consejos, si nunca hubiera sido despedido, o aquel que no sea capaz de mantener un trabajo. Muchos compartirán conmigo luego de reflexionar en ello, que algunos despidos fueron provocados por nuestra propia actitud; en otros, productos de circunstancias ajenas a nuestros desempeño. En fin, el efecto sigue siendo el mismo. Con esto en mente, considere los siguientes consejos:

  • Conozca bien sus derechos laborales y prepárese ante cualquier eventualidad de ruptura.
  • Esfuércese en constituir un fondo de reserva que le permita mantener sus gastos si es despedido. De ser posible, que le baste para diez meses, mientras busca un nuevo trabajo.
  • Tenga un plan “B”, una alternativa con base en sus intereses. Quien quita, sea Ud. quien renuncie en pos del mismo.
  • Si el despedido es intempestivo e inesperado, afronte con templanza la situación, evalúe y actúe en consecuencia. De nada, le servirá responder a la crisis sin argumentos ni recursos.
  • Actúe bajo asesoramiento confiable e imparcial. Cuide sus derechos y llegue a arreglos justos.
  • Si los patrones no le quieren en la empresa; no se empeñe en llevarles la contraria, el desgaste emocional no lo vale.
  • Plantéese objetivamente: ¿Quién pierde, quién gana? A quien favorece el balance. Si es a usted, alégrese otros sabrán valorarlo mejor. Si es a la empresa, trabaje en mejorar en sus puntos débiles, al final siempre saldrá ganando si los corrige.
  • Desarrolle una actitud resilente y enfóquese en el futuro cercano, apalancado en sus fortalezas. Probablemente identifique, que esa ruptura es producto de una discrepancia entre sus intereses y los de la empresa que rescinde de la relación laboral.

Recuerde, que aunque cualquier trabajo se rige como un ciclo: no es infinito; nuestra participación tuvo un inicio y tendrá un final.

Ud. tiene en sus manos la clave de su destino; cuenta con talentos, destrezas y habilidades que Dios le ha dado, no sea necio, y sobre todo, no los desperdicie… Cerramos ciclos y abrimos otros, que serán mejores para Ud. en virtud de la actitud con que lo afronte.


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Thank you.

07.08.2019 13:10
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