Teen Spirit (Película): Elle Fanning al rescate de un cliché.


Con más películas en su filmografía que años sobre sus hombros, Elle Fanning, con apenas 21 años de edad, es probablemente la estrella joven más trabajadora. En los últimos cinco años ha actuado en veinte películas, tres de ellas aún por estrenarse. Ha sido princesa, joven rebelde, escritora clásica y hasta modelo en esa pieza que es The neon demon. Ahora, en Teen Spirit, Elle interpreta un papel en el cual no la había visto: estrella pop.

Póster Oficial

Violet Valenski (Elle Fanning) es una adolescente muy introvertida que vive en la pequeña Isla de Wight, en Inglaterra. Hija de padres polacos, de allí su apellido, trabaja en un restaurant con su madre, va a la escuela como cualquier otra joven de diecisiete años y también como es normal en la adolescencia, tiene un gran sueño: convertirse en una estrella pop. No es sólo la celebridad lo que atrae a Violet y esto queda muy claro en todo momento. Cuando la vemos ponerse sus auriculares para escuchar música en su ipod en un campo de flores o en su cuarto y cuando la vemos cantar en algunos bares por la noche, nos damos cuenta de que realmente disfruta cantar, lo cual usa como una forma de evadir la realidad, aunque sólo sea durante unos minutos. ¿Cuál es esa realidad? que vive sola con su madre en una casa que apenas pueden mantener, que su padre las abandonó hace muchos años y que los fines de semana, cuando todos sus compañeros van de fiesta, ella debe atender mesas y trabajar. Por ello, un día se inscribe en el concurso Teen Spirit, una especie de American Idol o The Voice, en el cual aspira ganar suficiente notoriedad para salilr de la estrechez económica en la que vive con su madre. ¿Creen que no es nada original? pues, tienen razón.

La música como escape

El argumento no es nuevo, tampoco la trama. Hemos visto decenas de películas de este estilo, en la que la chica o el chico pobre debe enfrentar adversidades para triunfar en la industria musical. Con algunas variantes, la historia siempre es más o menos la misma: hogar fragmentado, realidad aplastante, gloria musical pasada venida a menos que funge como mentor musical (en este caso se trata de un viejo cantante de ópera llamad Vlad, también de Europa del Este), una audición fallida, una nueva oportunidad caída del cielo, la ilusión del triunfo, la fama que se sube a la cabeza rápidamente, el peligro de mantenerse integro y fiel a sí mismo en un mundo de fieras salvajes, separación del mentor, reconciliación y triunfo final. ¿Cuántas películas pasaron por su mente mientras leían esta storyline?

Póster para Japón

Max Minghella, actor de la famosa serie A Handmaid's Tale, hace en Teen Spirit, su debut como Director con un guión escrito por él mismo. El trabajo de dirección es aceptable, pero el guión deja ciertos vacíos que no ofrecen fluidez a la historia. Por momentos, sentimos que algunas frases o reacciones de los personajes son exageradas o no del todo coherentes dentro de la trama, además de que no todas las actuaciones son buenas. Hasta allí, tenemos todos los elementos dispuestos para un total fracaso... y entonces entra Elle Fanning en escena. Sabemos lo refrescante que puede lucir la imagen de Elle al natural, sin mucho maquillaje y lo creíble que llega a ser casi en cualquier papel. Si algo diferencia esta película de otras del mismo estilo es un toque ligeramente más dramático, por la condición de inmigrante de Violet y su familia, la cual permite que la actriz destaque en otra área también: mantiene diálogos en polaco con su madre.

En una audición

Sin embargo, durante buena parte de la película, el personaje de Elle es lo que en Venezuela llamamos un huevo sin sal. Violet es una chica insulsa que ni siquiera en las audiciones brilla. Canta, por supuesto (la voz es la de la propia Elle), pero no le veo ese algo que hace que los jueces la califiquen de una ronda a otra. En muchas de las audiciones de programas reales como The Voice, he visto quedar fuera gente con más carisma y talento que el que Violet demuestra en las primeras rondas. A cada nueva prueba, hasta llegar a la final, me hallaba diciendo lo mismo ¿qué le ven?. ¿Su voz? es muy agradable y no sabía que Fanning cantase tan bien, pero no es tan sobresaliente a nivel vocal ¿baile? cero ¿presencia en escena? nula. ¿Cómo llegó a la final? sólo por ser la protagonista.

Antes de subir al escenario

Pero entonces llega la ronda final y en esa presentación, después de haber caído bajo, sí podemos ver cómo el capullo se rompe y sale la mariposa. Su presencia en escena es muy buena y la enérgica melodía contribuye a emocionarnos como no lo habíamos hecho en los ochenta minutos previos. Se trata de una presentación que no compensa el resto de la película, pero que sirve para explicar lo que el director quiso mostrarnos con el contraste de Violet, antes y después. Otra cosa criticable en la película es el soundtrack. Principalmente compuesto por canciones de música pop electrónica, se escuchan canciones de los 90 de No Doubt y Aqua, e incluye covers casi en su totalidad, incluidas las dos mejores canciones de la cinta: Dancing on my own de Calum Scott y Don't kill my vibe de Sigrid. Lo criticable no es la música, muy acorde a la película, sino que siendo una película sobre música no incluya más y mejor material original. En mi opinión, esa es una falla. En conclusión, Minghella ha hecho un gran trabajo contratando a Fanning y sólo ella ha logrado que la película no sea una completa pérdida de tiempo. ¿Puntuación? diría que un 6/10 pero si les gustan las películas con este tipo de historias o sienten curiosidad de ver a Elle Fanning en este papel, les dejo un clip de la cinta para ayudarlos a decidir.

Reseñado por @cristiancaicedo

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09.07.2019 14:38
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