Ensayo sobre la libertad


En Junio del 2006, me propuse escribir un ensayo sobre la vida, la libertad y otras cuantas cosas, sin un orden específico. Hoy, Agosto del 2019, he leído aquél escrito, y con lo que he aprendido a través del tiempo, puedo decir que no estoy de acuerdo con el yo del pasado, no estoy de acuerdo con aquél joven del 2006, al menos no en algunas cosas, pero me pareció interesante publicar el ensayo, y de alguna manera debatir conmigo mismo, en un ensayo que publicaré en un futuro cercano.

Domingo 4 de junio de 2006

No tengo el ánimo de escribir, sin embargo, aquí estoy, haciéndolo, nadie me obliga. Aunque quisiera gritar todo lo que tengo dentro, he decidido escribirlo en esta noche, es media noche, se me espantó el sueño.

Mientras bebo un vaso de jugo, los pensamientos vienen y van de mi cabeza y colocando el vaso sobre el buró que tengo a mi derecha, busco las palabras que pueden dar inicio a una larga historia, basada en acontecimientos reales, en cosas que me han sucedido y que deseo contar.

Retumban en el silencio los gritos que expresan el dolor de una realidad creada con la cruel imaginación de mialma, y que porr el sufrimiento agotada, marca el ritmo de una canción que canta una persona deesperada

, que con ritmo suave se entona: Vuelve lla señora danzante, con su sonrisa encantadora, para llevar una noticia a los pobres ignorantes, que con alegría disfrazada, buscan una esperanza psta vida, que ya les ha s ha sidebatada.

Las pLas personas no se cansan de vivir, unas viven de manera apresurada, cual animal que sigue sus instintos, logrando así el ciclo de la vida, desde el nacimiento, hasta la muerte, pasando por el desarrollo y la reproducción. Otras personas viven buscando el verdadero sentido de su existencia y no podemos decir que unos están mal y que los otros están bien, por lo que analizaremos en este escrito.

Lo único seguro es la muerte, eso no lo podemos negar, lo seguro también es que estamos aquí, que tuvimos un nacimiento, por lo que ya cumplimos con 2 de los puntos por los que hay que pasar en el ciclo de la vida, no necesitamos de ningún esfuerzo para pasar por estos dos puntos, el primero ya lo pasamos y, el último, estamos seguros de que sucederá, entonces, ¿qué debemos hacer para cumplir con los otros puntos del ciclo de la vida?, es decir, desarrollarnos y reproducirnos.

Para desarrollarnos debemos, evidentemente, conseguir el alimento que nos lleve al crecimiento y fortalecimiento físico. Lo anterior no debe ser de mucha complicación, aunque para algunos lo es, me refiero a las personas que viven en la pobreza extrema y que luchan día con día para comer “algo” y que les permita estar de pie para el siguiente día, pero, ¿qué sucede con las demás personas?, ¿con aquellas que sí tienen de alguna manera “asegurado” su alimento y que tienen un empleo con el cuál procurarse la comida necesaria?.

Para reproducirnos, necesitamos de una pareja del sexo opuesto, en el caso de los hombres, pueden donar esperma para que una mujer tenga un hijo a través de la inseminación artificial, o bien puede decidir, junto con su pareja, tener relaciones sexuales que los lleven al mismo objetivo, es decir, la reproducción. Pero, ¿qué cosa es lo correcto?

Estas son preguntas que tienen una respuesta, diríamos que dichas personas ya pueden conseguir cubrir todos los puntos del ciclo de la vida, es decir, nacer, desarrollarse, reproducirse y morir.

Algunos podemos ver, hasta este punto, que hay algo que falta realmente en el ciclo de la vida, al menos en el de los humanos, ¿buscar la sabiduría?, ¿ayudar a los demás?, ¿crecer intelectualmente?, ¿amar?. Otros pueden ver que realmente no falta nada en este ciclo y que está completo.

Lo cierto es que las personas necesitan un sentido que les de las fuerzas necesarias para actuar de manera pasional en sus actividades diarias, si yo encuentro que tengo hambre, eso mismo me debe llevar a conseguir alimento, por más mínimo que sea el esfuerzo que se le tiene que dedicar a conseguir alimento, pues puede ser únicamente dirigirse a la cocina y prepararse algo que haga las veces de alimento, existe un motivador, algo que nos lleva a actuar, en este caso el hambre. O puede ser algo más complejo, como estudiar una carrera.

Son tan conocidos los motivadores de tantas cosas en la humanidad y es gracias a la historia, a la ciencia y a la vida cotidiana que nos damos cuenta de estos motivadores, todos son sentimientos, aparentemente están divididos en sentimientos físicos y mentales, sin embargo, todo se reduce a sentimientos mentales.

El sentimiento del “hambre” es producido por el cerebro, pues éste es alertado por la poca producción o la producción en exceso de cierto neurotransmisor, así mismo sucede con el sentimiento de “abrazar a alguien”, que es producido por la oxitocina, que se encarga de lo relacionado con el “apego” en las personas.

Algunas veces somos concientes de los motivadores que nos llevan a actuar en tal o cual forma, pero desgraciadamente no es en todos los casos, en ocasiones actuamos de cierta manera y no nos percatamos de cuál fue el motivador que nos llevó a actuar así, ¿Deberíamos ser concientes de todos los motivadores?

La respuesta es que nosotros elegimos si debemos o no ser concientes de todos los motivadores, el libre albedrío es algo con lo que contamos, no puedo asegurar si nos fue dado por un ente superior y divino, pero lo que sí puedo asegurar es que contamos con el libre albedrío, cada quien decide la forma en que desea vivir. En este sentido, nosotros mismos elegimos si queremos conocer o no todos los motivadores que nos llevan a actuar en determinada forma.

Los psicólogos, neurólogos y científicos, se encargan de dar respuesta a muchas de estas preguntas, siguiendo el método científico, que permite tener un grado de certeza bastante aceptable sobre las cosas que se estudian.

Con todo lo que leemos de estos científicos, podemos redactar en estas hojas dichas respuestas.

El sentido de la vida no es absoluto ni universal. Con lo anterior quiero decir que si para mí el sentido de la vida es ayudar a los demás, no necesariamente ése será el sentido de la vida para mi vecino, quizá el sentido de la vida para mi vecino es cuidar a su padre anciano. ¿Quién decide cuál es el sentido de la vida para cada persona?, la persona misma, pues cuenta con la libertad total de elegir su propio sentido de la vida.

Luego, podemos ver que las personas nos organizamos en sociedades y que un grupo de personas podemos tener una identidad común, algo que nos une, que nos permite convivir con un mínimo de conflictos, y conforme se avanza en el tiempo y se convive como sociedad, se va formando una cultura, cosas que nos diferencian de otros grupos, ya sea la religión, los deportes, el arte en general, las ideas políticas, etc.

Ahora la globalización ha permitido a las personas formar grupos virtuales, en los que las personas se agrupan a través de los medios electrónicos de comunicación, pues cada quien puede buscar con qué grupo se identifica más, independientemente del País en el que se encuentre. Esto nos lleva al hecho de que debemos prestar mayor atención al individuo y no a la familia, por supuesto que la familia es importante, sin embargo, vemos que los hijos no necesariamente siguen las preferencias de los padres, lo mismo sucede con los nietos y con cualquier persona que sea o no de parentesco.

Aquí caemos nuevamente en “la libertad”, pero en la libertad del individuo, en la libertad de elegir el grupo o grupos a los que desea pertenecer o en la libertad de no pertenecer a ningún grupo.

¿Estamos hablando de que no existe el determinismo?, en cierta forma lo estamos diciendo, alguien puede argumentar en esta parte, que piensa que existe un destino, que existe un Dios, que lo que hacemos forma parte de un plan maestro y no voy a contradecir al que diga tal cosa, lo que puedo decir es que el tal, decidió creer de esa manera, decidió que ese era el sentido de su vida y de ninguna manera puedo decir que se equivoca, así como tampoco puedo decir que se equivoca alguien que diga lo contrario, pues otro puede decidir que no quiere creer en un Dios, que no quiere creer en un destino o que no quiere creer en un plan maestro.

¿Pueden convivir dos personas que piensen de manera distinta? Pueden hacerlo hasta cierto punto, pueden hacerlo hasta donde la tolerancia de cada uno se los permita.

Hemos estado hablando de cosas que pueden orientarse al “liberalismo”, y el liberalismo como tal, es ideal, las ideas pueden formarse de manera perfecta o cuasi perfecta, en la realidad no siempre las ideas se cumplen.

Si nos quedamos convencidos de que lo que hemos estado discutiendo es completamente cierto, no podremos avanzar en nuestro análisis de la libertad y del sentido de la vida, pues existen muchos factores que hay que tomar en cuenta antes de decidir sobre cuál es la verdad.

Uno de los factores que no debemos pasar por alto es la influencia que tiene el medio en el individuo y hay cosas sobre las cuales yo no decido, es decir, no tengo una libertad absoluta, para explicar esto voy a hacer alusión al ejemplo del ciclo de la vida del que se habló en párrafos anteriores.

Yo no decidí nacer, no fui libre en ese sentido, todo se debe a muchas circunstancias del medio y de la decisión de mis progenitores, tampoco elijo si deseo morir o no, eso está determinado por la propia naturaleza, así es como nos damos cuenta de que la libertad de la que gozo está mermada por ciertos factores que escapan de mi propio control.

Entonces, ¿cuántos aspectos más de mi propia existencia están ya determinados?, son muchos. Empecemos por decir que yo no elegí mi ascendencia, no elegí a mis padres, no elegí a mis abuelos, bisabuelos, etc. Y en este sentido, yo no elegí los genes que contiene mi organismo, eso estuvo determinado por las circunstancias y las decisiones de otras personas.

Ahora bien, muchos rasgos del carácter en las personas están determinados por los genes, hay otros rasgos del carácter que están determinados por la influencia que recibe el individuo del ambiente, la familia y la sociedad en general, ¿Qué rasgos del carácter no están determinados?

Hay cosas sobre las que no podemos decidir, es decir, no podemos decidir sobre cuáles rasgos del carácter sí están determinados y cuáles no, así como no podemos decidir si uno más uno da como resultado dos, las matemáticas nos lo dicen claramente que uno más uno nos da como resultado dos, nosotros no lo decidimos.

De la misma manera, las leyes de la física, de la química y de la biología nos pueden hablar sobre lo que ya está determinado o, en determinado caso, lo que no está determinado. Si yo ignoro tales leyes, no significa que yo puedo decidir sobre una cosa u otra, simplemente permaneceré ignorante mientras no conozca estas leyes que menciono.

Por otro lado, nuestro tiempo de vida es muy corto como para conocerlo todo y esto nos lleva a un estado de alguien que se encuentra impotente ante una gran fuerza, en nuestro caso esta fuerza equivale a la sabiduría plena.

Es por eso que todo lo que hemos estado hablando se reduce a la fe, las personas deben tener fe, al menos, unas en otras. Una vez conformada una sociedad, el psicólogo debe tener fe en su barbero y el herrero debe tener fe en el carpintero, por citar algunos ejemplos.

En alguna ocasión una persona dijo: “yo no me preocuparía por algo que puede suceder o que no puede suceder”, estaba actuando en respuesta a su impotencia de conocer algo “inconocible” hasta ese momento y considero que es la actitud que debemos adoptar todos ante esas situaciones “inconocibles” aquello que por el momento escapa de nuestro control.


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